En Lampazos Nuevo León existe un convento desde la época de la Revolución y más antiguo el convento estaba situado a las afueras del pueblo donde vivían 16 monjes a los cuales un día llegaron los federales y los fusilaron.
El pueblo los enterraron al rededor del convento. Así quedó a través del tiempo desolado y en ruinas. Cada noche en el pueblo se oían balazos y gritos de los monjes arrastrando cadenas.
Un día unos turistas se metieron a ver las ruinas del convento, los cuales no sabían lo que pasaba cada noche; ellos recorrieron el lugar viendo cómo todo seguía ne muy buen estado a pesar de su antigüedad; peor uno de ellos comenzó a correr y los demás no lo podían alcanzar y por dónde brincaba pensaban que había un camino por donde pasar pero era imposible pasar, estaba tupido de hierva y se dificultaba el paso por ahí y se buscaba otra manera de pasar. Al fin lo alcanzaron en la puerta del convento tocando la gran puerta de madera y ésta se abrió, un monje les dio la bienvenida y los invitó a pasar, pudieron ver las bancas, el atrio y la bonita estructura decorada,también las velas y los rezos. Los turistas dieron las gracias por el recorrido y se retiraron algo asombrados porque les habían dicho que no había nadie en ese lugar, creyendo que ya estaba habitado y en funcionamiento.
Se fueron a cenar y platicando ellos, la mesera extrañada de lo que oía les dijo que eso no podría ser ya que el convento llevaba años solo y en ruinas y que nadie vivía o estaba ahí; ya que desde que habían matado a los monjes nadie había hecho por vivir en ese lugar, menos los religiosos.
Asombrados y no creyeron en la versión que les dijo la mesera terminaron de cenar y fueron otra vez al convento; Tal fue la sorpresa que sólo vieron ruinas; quedando helados con un escalofrío que los recorría por el cuerpo.
María Estrada (Seudónimo)